пятница, 14 июня 2013 г.

Los gustos y olores de mi infancia.


Cuando era pequeño,  cada verano estaba en casa de campo, donde mi abuelo tenía un samovar para hacer el té. Cada mañana mi abuelo se levantaba temprano y ante todo iba al patio y encendía el samovar. Yo me levantaba unos minutos más tarde y iba afuera para encender el samovar con mi abuelo, porque me gustaba mucho hacerlo y me gustaba oler el humo, que iba de la chimenea. Y desde entonces me gusta el olor del humo de una hoguera. Ahora cuando voy a la casa de campo, yo quemo una hoguera (y me gusta encender hogueras también), lo que me recuerda mi infancia.
El otro olor que me gusta desde mi infancia es el olor de la kerosene de un avión. Cuando era pequeño (y cuando estubiaba en la escuela también) mis padres me llevaban de vacaciones a Turquía cada año. Por eso me gusta el olor del kerosene y el  sonido del avión desde mi infancia.  Y por la misma razón un avión para mi está relacionado con las vacaciones. Me gusta volar en el avión, pero me da un poco de miedo.     
Alexey Kovalevskiy

среда, 12 июня 2013 г.

Dmitry Lijachev.


La persona genial que yo elegí para dar el premio mundial es Dmitry Lijachev,  gran científico ruso, especialista en cultura y filología, quien en sus ultimos anos  fue el presidente de la Academia Rusa de Ciencia.
El fue nuesto contemporáneo y realizó muchísimos descubrimientos importantes para sociedad de nuestro país y la humanidad en general.
Nació en 1906 en San Petersburgo y murió en 1999 cuando tenía 92 años. Su vida estaba unida con la historia de nuestra país directamente, por ejemplo cuando tenía 22 anos fue encarcelado por 5 años en Solovki sin ninguna razón adecuada. Después siguió trabajando  e investigando la cultura y la historia Rusa Antigua con mucha suerte.  Después de la Segunda Guerra Mundial publicó muchos libros sobre la Cultura Rusa Antigua y  obtuvo muchísimos premios por sus invegaciones sobre este tema. Eran premios de Stalin y otros premios prestigiosos de la Unión Soviética.
Fue un estudioso de la antropologia e influlló en su desarrollo en Rusia. Fue un gran innovador.
Ademas de su brillante carrera cient'ifica Dmitry Lijachov fue una persona de mucho tacto y cultura interna y fue un buen ejemplo a seguir. 
Sus obras hicieron una gran aportacion en la ciencia humanitaria mundial y por eso me parece que Dmitry Lijachov es una persona muy digna para ganar un premio importante a nivel mundial.

Diana Mitskevich

воскресенье, 9 июня 2013 г.

Un recuerdo de mi infancia.


Durante el putch de 1993 yo tenía doce años y estudiaba en sexto grado. En aquella época no entendía nada en la política, pero recuerdo que mis padres estaban bastante preocupados. Cuando las tropas y los tanques entraron en el centro de Moscú, pensábamos que iba a comenzar la guerra civil. Ahora entiendo que aquella situación era muy peligrosa, pero entonces para mí era un poco romántica. Un día invité a mi amiga de clase a comer y hacer los deberes en mi casa porque nuestros padres pensaban que para nosotras era más seguro estar juntas. Cuando estudiábamos, de repente oímos los sonidos de disparos en la calle y nos escondimos debajo de la cama. Pensamos que alguien había disparado y de casualidad la bala pudo dar en la ventana y matarnos. La verdad era que habían sido petardos. Pero yo estaba muy feliz porque había salvado a mi amiga.


Liudmila Esipova

суббота, 8 июня 2013 г.

El día histórico que recuerdo.






Ese día recuerdo muy bien. En aquella época vivía en Canadá, en Toronto y trabajaba en la torre CN. Como no ganaba mucho dinero, quería cambiar de trabajo. Aquel mismo día tenía una entrevista de trabajo en una pequeña empresa situada en las afueras de Toronto. Como esa empresa estaba bastante lejos del barrio donde vivía, tuve que levantarme muy temprano y salir de mi casa a las 7 de la mañana. Recuerdo que fui a la entrevista en metro y en autobús y que el camino me pareció muy largo.

Llegué al barrio de mi entrevista unos veinte minutos antes y paseé un poco por allí. El barrio me pareció bastante agradable y rico porque tenía muchas oficinas de abogados y coches de lujo como Ferrari aparcados cerca de ellas. También había muchas tiendas de antigüedades.

Unos diez o cinco minutos antes de la entrevista entré en la oficina que necesitaba. La secretaria estaba sentada mirando la tele. El canal CNN ponía las noticias en el tiempo real. Unos minutos después de mi llegada, dos aviones se estrellaron contra las dos torres gemelas del World Trade Center. Mirando las noticias, no podíamos creer que todo eso esté en realidad. Nos parecía que estábamos viendo una película de acción. Estábamos alarmados, asombrados y desconcertados y no creíamos que eso fuera posible. ¡Qué horror!


El día del 11 de septiembre de 2001 el mundo cambió muchísimo.
Vladislav

среда, 5 июня 2013 г.

Sopa de pepinos salados ("rassolnik").


Ingredientes:

Un kilo de carne de vaca
2 zanahorias
¼ de kilo de pepinos salados
3 patatas
50 gramos de cebada perlada

La carne cortada se pone a cocer pon pepinos cortados y la cebada perlada. Se añade sal y pimienta a gusto. Dentro de 40 minutos se pones las zanahorias y las patatas. Se cuece 20 minutos más.

Cuando como esta sopa hoy en día, siempre llegan los recuerdos de mi infancia. Son muy agradables y me causan nostalgia. Es que cuando era pequeña, mi abuela preparaba esta sopa cada vez que yo iba a nuestra casa de campo. Recuerdo ahora cómo, después de haber paseado todo el día por el bosque, al llegar a la casa yo percibía desde la puerta el olor de la sopa de pepinos salados. Estaba muy cansada, pero feliz tras un día lleno de impresiones nuevas, y tenía habitualmente mucha hambre. Me sentaba al lado de la estufa caliente y escuchaba el sonido de la lluvia en la calle y observaba como mi abuela terminaba de preparar la cena.

Actualmente preparamos la sopa de pepinos salados juntas, mi abuela y yo. Y siempre cuando yo la pruebo, siento la comodidad de nuestra casa de campo, veo las gotas de lluvia resbalando en la ventana y las llamas de la estufa reflejándose en las paredes.

Valeria

Una vez más sobre el oso Misha.

 

Para mí existen sonidos que evocan recuerdos muy tiernos. En primer lugar está el sonido de las medallas de mi abuela, que participó en la Gran Guerra Patria. Se las ponía el 9 de mayo y en otras fiestas oficiales. Las medallas estaban en su chaqueta y cuando ella se movía, las medallas chocaban unas con otras y este era el mejor sonido de mi vida. Mi abuela era una persona muy importante para mí.

Otro sonido es una canción soviética que me provoca lágrimas cada vez que la escucho. Es el himno en los Juegos Olímpicos de 1980 en Moscú. Se llama “Oso olímpico”, porque el oso Misha era el símbolo de las olimpiadas. Durante la clausura del evento, cuando el oso sonriente se alzó al cielo en el estadio de Luzhniki, todos pudieron escuchar esta canción por primera vez. Es el recuerdo más emocionante de mi infancia, escuchar esta melodía siempre me hace sentir nostalgia por ese tiempo maravilloso.

Vavilova Alejandra.

Recuerdos del pueblo.


Tengo muy mala memoria de olores y sabores. Pero hay algunos platos que evocan algo en mi mente.
Por ejemplo, tengo un recuerdo muy claro de los desayunos en casa de mi abuela. Ella siempre ponía una porción de mantequilla en mi plato de papilla y hacía unas sendas en la papilla del centro hacia los bordes del plato. La mantequilla se derretía y corría por las sendas. Al fin y al cabo en mi plato aparecía un sol.

Otro recuerdo que tengo es el olor a tierra en el pueblo donde vivía mi abuela. Mi hermano y yo siempre la visitábamos en verano, cuando hacía mucho calor. La tierra se calentaba al sol y tenía un olor muy especial. Ahora este olor me evoca los recuerdos del tiempo excelente que pasé en ese pueblo. ¡Qué pena que casi nunca percibo ese olor en la ciudad!

Yana Gayzer

суббота, 1 июня 2013 г.

Recuerdos de mi casa de campo.



Tengo algunos recuerdos de los olores y sabores de mi infancia. Cuando era pequeña, mi abuela cultivaba tomates en la casa de campo. Ella los recogía cuando no estaban maduros todavía y los ponía en un cajón debajo de la escalera. Los tomates maduraban allí. Me gustaba abrir el cajón, porque sentía un olor maravilloso, de tomates frescos.
También recuerdo las hogueras que hacían en la casa de campo. Por las tardes mi familia y muchos vecinos encendían una para preparar carne o para quemar el follaje. Asocio con mi infancia además el sabor del pan frito, mi abuela a menudo lo cocinaba para el desayuno. Ella freía el pan en una sartén con mantequilla, y este plato frugal me gustaba mucho.

Eugenia Sagalataya

Las fresas y los duraznos de mi infancia.



De mi infancia recuerdo el olor a frambuesa en nuestro jardín. Cuando era pequeño mi abuela plantaba muchas verduras y frutas allí. En verano me gustaba salir de casa y recoger frambuesas. Las bayas estaban calientes. Yo debía recogerlas y ponerlas en una cubeta pequeña, pero en vez de ponerlas en la cubeta me las comía. Otro recuerdo de mi infancia es el sabor de los duraznos. Yo estaba en una ciudad costera cerca de la costa del mar Negro. Recuerdo la habitación donde nos alojamos durante nuestra estancia en esa ciudad. Yo estaba en la cama, leyendo un libro. La tarde era muy calurosa. Por la ventana se podía ver el atardecer, que era precioso. El libro estaba en el suelo enfrente de mis ojos, yo mordía un durazno y el jugo caía en las páginas de mi libro. El sabor del durazno es desde entonces mi sabor favorito.

Igor Testoyedov

Frente a un espejo.


Antes yo era muy intolerante. Si alguien no me gustaba o yo creía que alguien no tenía razón, yo nunca lo ocultaba, nunca intentaba escuchar y comprender las opiniones de otras personas. Habitualmente la gente no se ponía a discutir conmigo y me dejaba sola. Me quedaba muy solitaria y desilusionada. Hasta que un día conocí a una chica que me pareció más insoportable que los demás. Ella siempre tenía su propia opinión sobre todo y la manifestaba sin escuchar a nadie. Empecé a odiarla, no quería reconocer que a veces su opinión era muy interesante y fundamentada. Un día comprendí que el comportamiento de esa chica y el mío eran iguales. Era como mirarme en el espejo y ver mi propio reflejo. Sentí vergüenza de mis palabras sabihondas y de mi comportamiento insoportable, de mis limitaciones. Dejé de juzgar a primera vista, empecé a escuchar a la gente atentamente para comprender la idea con lujo de detalles. La chica que yo odiaba se ha convertido en una de mis mejores amigas, resultó ser una persona muy inteligente, educada y profunda.
Marina Burlak