среда, 27 мая 2015 г.

La historia de una chaqueta italiana





Cuando estuve por primera vez en Italia me sucedió algo muy divertido.
Estaba esperando la hora de mi vuelo en Florencia y decidí  que era una oportunidad perfecta para comprar algo de cuero. La producción nacional es de muy buena calidad. Al final encontré una chaqueta que me gustó mucho. Pero el precio era  muy alto y por eso decidí regatear un poco. Estuve hablando mucho tiempo y me la probé  varias veces. Contaba cuentos al vendedor que era estudiante y no tenía tanto dinero y poco a poco conseguí  bajar  el costo y comprarla a buen precio.
Pero en ese momento me di cuenta de que no tenía ni un minuto más y me fui  de prisa al aeropuerto. Salí del autobús corriendo, porque tenía  solo cinco minutos para registrarme. Estaba tan emocionada que para encontrar la dirección correcta pregunté a un hombre en italiano, lengua que en realidad no sabía. Al llegar a los mostradores, supe que mi vuelo estaba retrasado por tres horas y tenía que esperar más.
¡Pero la chaqueta  impresionante era mía!
Olga Dubenko

среда, 20 мая 2015 г.

Amigos para siempre





Una vez mi amiga me pidió que la ayudara. Tenía que viajar por trabajo a una ciudad muy lejos en Rusia, pero no podía tomar su amigo consigo. Tampoco no podía dejarlo con nadie.
Ese amigo se llamaba Malish. Tenía cuatro patas, cola, bigotes y el pelo un poco rizado. Era un yorkshire terrier muy pequeño y divertido. Acababa de cumplir un año.
Tenía que pensar en la petición de mi amiga. La verdad es que también tengo un amigo con cuatro patas y una cola, se llama Chance, pero no es tan pequeño como Malish, es mayor de edad (tiene cuatro años) y no le gusta tener desconocidos en su territorio. Pero  con todo eso nos decidimos intentar.
Al principio Chance no entendía que ocurría, por que ocurría y por ultimo cuando iba a terminar. No había síntomas ciertos del comienzo de operaciones militares. Malish estaba un poco asustado, Chance adoptó una posición de espera. Sin embargo, al día siguiente tomó conciencia que por lo visto tenía que esperar largo tiempo. Durante la  espera estratégica de Chance el otro perrito, Malish,  ocupó ambas colchonetas y se apropió de todos los juguetes. Por eso Chance decidió actuar.
Primero estudiaba la situación cuando pasaba de largo cerca de Malish. Después intentó hacerse de su juguete favorito, pero sin éxito - Malish solía comerle a besos. No podía recurrir a la ayuda mía tampoco.
Esos dos amigos se solían pasear juntos, pero siempre por los lados distintos de la acera - lo que era muy difícil para mí. Durante uno de esos paseos un perro inamistoso se acercó a Malish. De repente Chance acudió en ayuda, y los dos se unieron contra el enemigo común.
Después de ese incidente mis perritos se hicieron muy buenos amigos: no se diputaban colchonetas o juguetes, no rateaban la comida uno al otro, paseaban en harmonía y muy divertidos. Cuando mi amiga vino a coger su perro, Malish no quería volver con ella y separarse de Chance.
 Svieta Fetisova

Un encuentro casual 15 años después





Cuando estudiaba en la universidad, teníamos una práctica obligatoria desde el tercer curso. En el año 2008 pasé mi práctica en una empresa alemana que prestaba servicios de derecho.

 Era verano, en la oficina había pocos empleados (la mayoría se había ido de vacaciones). Un día llegó una practicante nueva y su sitio de trabajo se encontraba cerca del  mío. La nueva practicante se llamaba Yana Gubanova.
 La primera semana de nuestra práctica empezamos a comunicarnos  y en la segunda semana ya nos relacionábamos bastante. Un día durante el almuerzo nos pusimos a hablar de nuestra infancia. Descubrí que Yana estuvo de pequeña en un  viaje de negocios con sus padres en Alemania, como yo.
 Cuando llegué a casa ese día, les pregunté a mis padres si recordaban a la familia Gubanov. Mis padres contestaron que tuvieron unos buenos amigos durante su  viaje de negocios a Alemania que se llamaban Igor y Natalia Gubanov y tenían una hija, Yana. No podía creer que fuera verdad, pero mi madre ¡me enseñó una foto conmigo y Yana! ¡Éramos buenas amigas en la infancia!

Al día siguiente llevé a la oficina una foto de mía y de Yana. Fue muy divertido,  pues descubrí que Yana trajo una foto de nosotras juntas también :)
Natalia 




De esa manera increíble se encontraron dos amigas de la infancia más de 15 años después.


Estilos y lengua: Dos textos para los pasados B1.1

Estilos y lengua: Dos textos para los pasados B1.1: http://www.slideshare.net/slideshow/embed_code/33306772