понедельник, 27 февраля 2017 г.

Mi infancia en la casa de campo





Cada verano de mi infancia lo pasaba en la casa de campo con mis abuelos y mi prima menor. Fueron veranos ardientes e infinitos. Entre los vecinos casi no había niños de nuestra edad. Por esa razón pasábamos todo el tiempo juntas, jugando y montando las bicis. Es una inclusión muy especial que aparece entre dos personas después de pasar mucho tiempo juntas sin nada que hacer.

Veíamos la casa y el jardín como un mundo muy especial. Para no aburrirnos tanto teníamos que inventar juegos. Cada día cambiábamos de personalidad: princesas, hadas, brujas, personajes de las películas variadas. Los adultos siempre eran nuestros enemigos y nos escondíamos de ellos como si fuéramosespías. 
En los momentos de crisis creativa veíamos la tele. Esa actividad incluía un juego también. Teníamos que decir muy rápido el personaje que veíamos y la primera podía ser este personaje. La segunda tenía que elegir uno de los demás. En calidad de prima mayor, yo siempre tenía el mejor personaje – una hada o una princesa. 
Como la prima mayor, a menudo me pasaba con mi prima menor. La asustaba con historias de miedo por la noche, le conté que el Papá Noel no existía y muchas cosas más. Por encima tenía una exclusiva de ver las series para los “adultos”, “Scrubs” por ejemplo. 

Para los cumpleaños de nuestra abuela siempre hacíamos un concierto. Era un proyecto muy grande y necesitaba mucha preparación: bailes por aprender, las piezas por ensayar.

 Era el proyecto final del verano. Al final de las vacaciones estábamos muy cansadas una de otra. Pero el próximo verano estábamos impacientes por vernos otra vez. 

Kozlova Antonina

Olores y sabores de mi infancia





Cuándo era pequeña, cada verano pasaba mis vacaciones en Rusia. Pero una vez fui con mi madre a 
Abjasia. Recuerdo que tenía muchas ganas de visitar un país extranjero y por eso esperaba a este 
viaje.
Recuerdo sabores de muchas frutas y de platos tradicionales como mamalyga (una papilla de maíz) y
 adjica (una salsa que esta echa de tomates, pimientos y ajos).
De sensaciones táctiles tengo recuerdos relacionados con monos. Fuimos al parque de monos y tuve 
la oportunidad de acariciarlos. Requerdo que eran ásperos y un poco espinosos.
De olores recuerdo el del mar, el de los bojes (árboles que son parecidos a los abetos) y también la frescura de montañas.
Recuerdo sonidos de la brisa del mar,  de los ríos montañosos y el sonido de las gotas en una cueva que visitamos. 
Tengo muchos recuerdos relacionados con imágenes.  Por ejemplo,  me acuerdo de los árboles en la 
playa.  Recuerdo que me parecía muy extraño que los árboles pudieran crecer en la arena.  También 
recuerdo las paisajes inolvidables: las montañas,  el mar,  las cuevas, lagos, y ríos.
En resumen, fue un viaje lleno de impresiones, por eso no voy a olvidarlo nunca. 

 María Grigorieva

El mejor profesor de mi vida




Cuando me pongo a recordar mis días de la escuela, lo que recuerdo más claramente y vivamente son las clases de biología.  Es que mi profesor de bilogía amaba su disciplina y compartía su pasión con los alumnos. Y había verdaderas generaciones de estos últimos. Por ejemplo, en la clase había un cuaderno grande que representaba la evolución de la vida en nuestra tierra.  Un alumno antiguo lo pintó y regaló hacía muchos años.
Y en realidad sus clases eran algo muy especial, llenas de historias interesantes, llamativas y muchos dibujos. Y ocurriera lo que ocurriera, y sin importar la cantidad de tarea o exámenes, nosotros volvíamos a casa y lo primero que hacíamos era la biología.  Después algunos años me di cuenta que el profe sabía metodología de enseñanza. Las lecturas alternaban con dibujos e historias. Yo siempre había pensado que era incapaz de pintar, pero las clases de biología hicieron una maravilla. Dibujé dinosaurios y criaturas prehistóricas, plantas y animales contemporáneos.  No lo puedes creer, pero las figuras eran reconocibles.
Sus historias eran tan llamativas e interesantes que hasta ahora recuerdo algunas. Durante su lectura sobre la física del cerebro y algunas funciones el profe contó como él había recordado un nombre de    algún medicamento. ¿Sabes lo difíciles que son? Vale, un buen día el profe tenía que comprar un jarabe y no podía escribir su nombre. Por eso él creó una historia de asociación. Imaginó un rio corriente del  Cáucaso que se llama Terek y una chica bonita que llavaba agua en una jarra encima su cabeza, algo típic típico para esa región. De pronto ella se cayó y rompió la jarra con sonido “oy”. 
El nombre de medicamento era Tereoy y yo pienso que todos mis compañeros de clase hasta ahora pueden nombrarlo.  También puedo decir que durante primer curso en la universidad médica no tuve que estudiar biología, ya que las lecturas de la universidad contenían menos información que mis clases de la escuela.
No es nada sorprendente que más de mitad de mi clase eligiera su carrera en el área de ciencias naturales y hasta ahora guarde sus cuadernos escolares con dibujos exóticos. 

Olesia Merzliakova