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Сообщения
Una de piratas.
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Cuando era pequeña me gustaba leer libros sobre aventuras y piratas. Soñaba con viajar por el mar en un barco y buscar los tesoros enterrados. En verano a menudo mi familia descansaba a la orilla del mar. En Odesa por las tardes yo y mi padre paseábamos en el puerto. Allí mirábamos los barcos diferentes: unos volvían, otros se iban al mar. A veces veíamos un barco de vela antiguo. De los cruceros se despedían una marcha titulada “De la Eslava” y nosotros también los despedíamos moviendo la mano. Cada vez me quería también navegar con ellos. En mi ciudad natal yo y mis amigos jugábamos en los piratas por el libro “La isla de los tesoros”. Unos niños enterraban en la tierra “el Tesoro” y después dibujaban un mapa donde estaba y escribían el comentario con una letra especial. El papel lo hacían “viejo”, para esto lo ponían sobre una vela, y los bordes se quemaban un poco. Otros niños tenían que descifrar el mapa y encontraban “el Tesoro”. ¡Esto era muy interesante y todos los días nosotro...
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El miedo tiene ojos grandes
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Cuando era pequeña, el perro del vecino me mordió. No sé lo que pasó en ese momento, pero un perro siempre simpático se abalanzó sobre mí y me agarró la pierna. No voy a decir que fue muy doloroso, pero yo estaba muy asustaba de la sorpresa. A partir de entonces me quedó el miedo de que un perro pueda atacarme sin razón. Ya ha pasado mucho tiempo, pero todavía tengo él hábito de eludir a los perros. No es que yo tenga miedo a la muerte. Si un perro no me presta atención a mí, yo ni siquiera lo advierto y no siento miedo. Los perros pequeños yo los puedo incluso acariciar. Pero tan pronto como el perro me mira extrañamente, me presta especial atención, o, Dios no lo quiera, comienza a ladrar, mi corazón está en mi garganta y yo dejo de controlarme. Por desgracia, el segundo escenario ocurre con más frecuencia. No sé por qué, pero todos los perros respiran de forma desigual. Tal vez algunos quieren morderme, o puede que quieran jugar conmigo, pero casi todos me disting...