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Una dentista que se creyó psicóloga

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Toda mi vida había pensado que era una psicóloga bastante buena. Es que  uando yo conozco a una persona nueva, entiendo rápidamente si me cae bien o no. Lo mismo me pasa con los chicos. Si me gusta un chico o no, soy consciente de eso pronto, necesito un día nada más. 
Nunca me había equivocado.
Pero un día conocí a un chico, mi nuevo companero de trabajo. ¡No me cayo nada bien! Era, en mi opinion, un poco extraño, reía todo el tiempo y me pareció muy superficial.
¡Me parecía todos los días que se burlaba de mí! Le pillaba mirándome frecuentemente y tenía sospechas de que él estaba controlando mi trabajo. ¡Era algo muy molesto! 

Durante un año nada cambió. Sin embargo, un día fuimos a una misma fiesta, pasó una hora … y me enamoré. Nos separamos, pero después de seis años de relaciones.
No soy psicóloga, soy dentista😊


Ksenia Bábina

Una suegra macabra

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Amor y dificultades

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Convivencia difícil

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Anna y Mark viven juntos, son amigos y comparten un apartamento desde hace cinco años. Mark es muy sociable y gracioso. A Mark le gusta hacer fiestas ruidosas con sus compañeros de trabajo cada fin de semana.  Ellos escuchan musica POP muy alta y se divierten muchas horas bailando. Pero Anna es bastante tranquila y e introvertida. Además Anna es estudiante y necesita prepararse para unos exámenes importantes. Por eso le da rabia cuando su amigo hace fiestas., pero ella es muy tímida y no puede pedirle que deje de organizar juergas por las noches. Ahora Anna vive en casa de sus padres y se prepara para los exámenes en silencia. Y Mark vive solo en el apartamento, continua organizado fientas y paga por el alquiler mucho más dinero que antes. Kustodieva Olga

Nuevo taller de lectura y escritura del Cervantes de Moscú

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Aventura española

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Hace dos años mis amigos,  mi hija y yo fuimos a pescar a un río de la montaña. Era  verano y el tiempo era bueno.Mi hija quería pescar un pez, porque cuando ella era pequeña casi todos los días yo leía cuentos a mi hija, y a ella le gustaba más un cuento sobre un pescador y un pececito dorado. Entonces ella creía que el pez podía cumplir su deseo.
Llegamos al lugar y vimos que era muy bonito.
Pues mi hija lanzaba el anzuelo de pescar y esperaba a que los peces picaran.
Nosotros en ese momento disfrutábamos de la naturaleza, del aire fresco, de los pajaritos que cantaban.
Al cabo de un rato el flotador se sacudió, mi hija estaba tirando de la caña de pescar y de repente perdió el equilibrio y se cayo al río. Pero a ella no le pasó nada grave. Solo se mojo la ropa.
Mis amigos dijeron que era el pez quien quería pescar a mi hija.

Olga Ereméeva