понедельник, 9 ноября 2015 г.

Miranda en una nueva película de Almodóvar





Soy Miranda y esta historia pasó conmigo el fin de semana pasado. El sábado pasado fui al Festival de Cine de Sitges. Yo estaba entrando en el hotel cuando noté a un desconocido que estaba leyendo el periódico. Yo tomé la llave y fui a la habitación. Debía encontrarme con una persona muy importante. Yo entré a la habitación, abrí la maleta y me cambié de ropa. Me puse mi mejor vestido y un collar de brillantes  muy caro. Siempre llevo una  pistola en el bolso cuando me lo pongo. Después salí de la habitación.
Cuando estaba acercándome  al ascensor, la persona importante que esperaba me llamó por teléfono y me pidió que lo esperara en mi habitación. Yo le dije el número de la habitación y volví a ella.
Cuando pasaron algunas horas, yo decidí a llamar al bar para encargar un sándwich y una cola. En cinco minutos el camarero los trajo. También trajo un ramo de flores y un sobre pequeño. Yo me senté y abrí el sobre. Allí estaba una postal que decía que la persona importante no podía encontrarse conmigo aquella tarde. Pedía perdón.
Estaba comiendo el sándwich y en ese momento dejé caer el plato sin querer. Cuando me incliné para recogerlo, debajo de la cama vi al hombre desconocido que había estado en el salón del hotel cuando llegué algunas horas atrás. Me asusté y pregunte que hacía allí.
Pero el hombre no respondió. Yo salí corriendo y cerré la puerta con llave. Cuando estaba llamando a la policía del otro lado de la puerta, el hombre pidió que la abriera, y explico que él era un detective que mi marido había contratado.  Cuando yo me fui al encuentro, él entró en mi habitación para buscar las pruebas de mi supuesta infidelidad. 
Pero yo volví inesperadamente y él  se escondió bajo la cama. Mi marido pensaba que yo tenía una cita con un amante. ¡Qué tonto! Yo debía encontrarme con un agente del cine. ¡Me habían propuesto un pequeño papel en la nueva película de Almodóvar! ¡Toda mi vida he soñado ser actriz!

 Elena Makhovikova

La misteriosa historia de Sara Ovalle





Esta historia pasó hace 10 años en Praga. Era otoño. Un coche de lujo se detuvo junto a la entrada del hotel Marriot. Una chica hermosa bajó del coche y entró en el hotel. Su nombre era Sara, era española.
-          -¡Tengo una reserva a nombre de Sra. Ovalle, por favor!
-         - Un momento, por favor…  Ah, aquí está. La habitación número 233.
-         - ¡Gracias!
-          -¡Para servirle!
Sara tomó las llaves y fue a su habitación. Era el día era su cumpleaños, y era la primera vez que celebraba su cumpleaños sola. Hace ya 5 meses su marido había desaparecido y nadie sabía dónde estaba.  Y hace una semana ella había recibido una carta de un  desconocido. Este desconocido sabía algo de su marido y pidió un encuentro en Praga.
 Por eso Sara había llegado a esa ciudad y a ese hotel.
Cuando esperaba el ascensor, llamó su móvil. Era Erik, el desconocido que quiso encontrarse con Sara en el hotel.
-De acuerdo, de acuerdo. Esperaré en la habitación 233.
Sara estaba muy emocionada. Diferentes ideas aparecieron en su cabeza. Ella subió al segundo piso y entró en su habitación. Estaba muy cansada y fue a ducharse.
En eso mismo momento un hombre de estatura media con pelo ralo estaba siguiendo a Sara. El tenía unos documentos en sus manos. El hombre escuchó el sonido del agua, entró a habitación y se ocultó debajo de la cama.
Sara salió del baño, se sentó en la cama y llamó por teléfono para encargar comida a su habitación. Había hecho un camino largo de Buenos Aires, donde vivía, hasta aquel hotel. Estaba muy cansada y tenía hambre.
Unos 20 minutos más tarde el camarero trajo el almuerzo y una carta, así como unas flores. ¡No era posible! En la carta estaban las palabras: A mi querida Sara.
Estaban escritas por su marido. Ella conocía su letra muy bien. Sara estaba muy sorprendida. No entendía lo que estaba pasando.
En eso momento Sara vio una mano de hombre debajo de la cama. Ella gritó, asustada.
-          -¡Pido perdón, Señora! Soy Erik, el amigo de su marido, Carlos. Soy su amigo también. No le haré nada malo a Usted. Esta gente que le han escrito a Usted son enemigos de Carlos. ¡Y yo la ayudaré a salvalo!


…..
continuará...

Galina