Una publicación de mi abuela, Carmen Lovelle, en Lunes de Revolución en 1961



Espero conservar en mi blog esta publicación de 1961 del "Diario de una infeliz", escrito por mi abuela, Carmen Lovelle, a principios de los años 50 del siglo pasado.




En la foto mi abuela está en el centro del sofá, a la derecha de mi padre.
La publicación aperece comentada por Virgilio Piñera...
(La pondré por partes, es un poco larga).

"El autor de Diario de una Infeliz (que publicamos en este
número) nos envió la carta que sigue:

Febrero 14 de 1961
Palmarito de Cauto
Periódico Revolución
A Partir de Cero
La Habana.
Muy señores míos:
Estos papeluchos que adjuntos les envío, como su título lo indica, fueron escritos por una infeliz.
Alguien los leyó y me aconsejó que los enviara a ustedes, que quizás tengan a bien publicarlos. Debe ser algo agradable ver
algo de uno en letras de molde. Todavía sigo siendo una infeliz.
No tengo ni una pluma para escribirles pero sí muchas esperanzas
de que en. mi Patria se están abriendo los caminos para
todos los que quieran estudiar y trabajar. Venceremos.
Carmen Lovelle Guerrero
Del Diario de una Infeliz consta de unas cuarenta páginas, escritas a máquina (por cierto, en una máquina de escribir muy deteriorada).
En ellas se menta de manera directa los menudos incidentes de la vida de una mujer de campo. Este Diario abarca del 10 de Marzo de 1952 al 5 de Mayo de 1955. El lector advertirá de entrada que Carmen Lovelle no es un escritor profesional.
Esto se advierte en la construcción, en las repeticiones, en las anfibologías, etc. Pero junto a eso, ¡qué excelentes dotes de narrador, qué seguro olfato literario! y más que todo, ¡qué frescura en esas páginas! Leyendo a Carmen Lovelle se piensa en los cuadros de los pintores primitivos, que al mismo tiempo
lo son y no lo son: la señora Lovelle tiene sus lecturas.
 El Diario se abre con la famosa frase de Pascal: El corazón tiene sus razones que la razón no conoce. Al mismo tiempo Carmen confiesa que es una apasionada por los libros.
 No cabe pensar entonces que el Diario es obra de una guajira iletrada. Pero, ¿se trata verdaderamente de un diario? ¿A estas cuarenta páginas, o estos meses del año de 1952 siguen otros meses y otros años?
¿A estas páginas anteceden otras? Y por el contrario, ¿sería una narración concebida bajo la forma de un diario? Este pequeño enigma se aclarará cuando conozcamos a Carmen Lovelle.
Pensamos que alguien podría ocultarse detrás de este nombre.
¿Con qué objeto? ¿Para dar una broma? No tendría sentido.
¿Para tomar en falta a la crítica literaria? “A críticos que
se las dan de penetrantes les hice morder el anzuelo”.
Nosotros entendemos, a pesar de las cautelas expuestas, que este Diario es, efectivamente, obra de Carmen Lovelle, campesina
sabihonda, que vive en Palmarito de Cauto y a quien
pedimos desde estas páginas informes detallados sobre su vida
y sus posibles obras. Finalmente, esperamos que los lectores
de LUNES experimenten el mismo placer tenido por nosotros
con la lectura de Diario de una Infeliz, que juzgamos conmovedor."
VIRGILIO PIÑERA

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