Un salto mortal.



Cuando tenía 26 años, vivía en Kiev. Un día llegué con algunos empleados de mi compañía a Odessa. Era un viaje de negocio. Después de una entrevista muy importante decidimos dar una vuelta por el Parque Central de Odessa.
En el parque vimos toboganes, barcas de piratas y otras diversiones, pero nuestra atención la atrajo una diversión de bungee-jumping. Vimos mucha gente saltando y gritando. No era nada sorprendente, porque la altitud llegaba a los 50 metros.
¡A mí me asustó hasta mirar a la gente atada a la cuerda de la diversión! Y en ese mismo momento cuando yo estaba pensando que nunca en mi vida iría a hacer bungee-jumping, y tendría que estar un poco loco para atreverme, uno de mis compañeros me dijo lo siguiente: “Pienso que de toda nuestra compañía Yaroslav es lo único quien no puede saltar, porque es la persona mas racional y sensata que he visto en mi vida”.
Esta frase me enojó y ofendió y seguro que quería probar lo contrario. No debes estar loco para hacer unas acciones valientes. Yo dije que saltaría a condición de que ella hiciera lo mismo después. Ella aceptó mi propuesta.
Yo acerque, pague el dinero y empecé a subir. Primeramente yo estaba muy valiente y no asustado, pero poco a poco, cuando la gente y los árboles se hicieron muy pequeños, me puse nervioso.
Allí yo estaba a la altitud de 50 metros con mi corazón saltando como un canguro. Entendí que era mejor no pensar y hacer el salto lo más pronto  posible. Y, atado por mi cintura, yo salté. Eran unos momentos inolvidables de mi vida, llenos de adrenalina, felicidad y orgullo de mi mismo. 
Cuando me acerqué a mis compañeros, yo vi sus caras sorprendidas y alegres de mi acción, todas excepto la cara de mi compañera que debía hacer lo mismo. Le pregunté si estaba lista para el salto, y ella me respondió que no era tan loca como yo.
yaroslav sovgyra

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