DRAGONES Y PÁJAROS

El régimen putinista sigue con sus intentos de volcar a la nueva democracia georgiana, la que es para él como un hueso en la garganta. La ironía de la situación consiste en el hecho de que Georgia tiene bastantes éxitos en la liquidación del mal que aplasta hoy la economía de Rusia: la corrupción.

Había una vez dos reinos vecinos, uno de llanura y otro de monte. Por supuesto, eran muy diferentes: el pueblo de la llanura habitaba junto con los dragones y tenía muchos problemas. El pueblo del monte habitaba junto con los pájaros y también tenía problemas con los dragones. El Reino de la Llanura tenía una economía de dragones, y el Reino del Monte construía una economía de pájaros.

Una vez se encuentran dos reyes en la Cumbre G2 y el Rey del Monte pregunta: “Oye, colega, ¿cómo va tu economía de dragones?” – “Regular,– responde el Rey de la Llanura,– el pueblo come huevos de dragones y me agradece. El problema es que los dragones comen mucha gente.” – “Oh, es muy conocido,– dice el Rey del Monte,–  antes nosotros también teníamos muchos dragones. Llegaban de la llanura. Pero nuestros magos se reunieron una vez y propusieron cambiar la economía. Ahora comemos huevos de pájaros.” – “Cómo, ¿y los dragones?” – A los dragones, los espantamos con unos espantadragones mágicos. A aquellos que no se fueron, los metimos en los establos y los usamos como hornos.”

El Rey de la Llanura se ofendió para sus adentros: “¡Qué falta de respeto! ¡Deshacerse de nuestros dragones! Todo el mundo vive con estos bichos y sólo ese grosero no tiene paciencia.”

Al regresar a su palacio, el Rey de la Llanura llamó a sus magos y les planteó una tarea: obligar al Rey del Monte volver a la economía de dragones para que coman sus huevos. Inmediatamente todos los hombres fueron mobilizados. Las tropas entraron al Reino del Monte en cuatro columnas, la quinta, que estaba formada de los dragones del monte sublevados, debía intervenir desde dentro. Los montañeses, muy sorprendidios, salieron a su encuentro, llevando en sus hombros pájaros, que eran muy domésticos. El intento fracasó, resultó una desgracia para los llaneros: se enteraron de que los dragones en su ausencia comieron casi a todas las mujeres y a las gallinas.

“Maldito Rey del Monte, – blasfemaba el Rey de la Llanura, corriendo a su palacio en compañía de los magos y haciendo ruido con su armadura. Pero le voy a hacer respetar las tradiciones y la historia. Y compensar nuestras pérdidas.”

El consejo de magos del Reino de la Llanura elaboró otro plan que prevía organizar la oposición en el Reino del Monte. Como oposición debían intervenir los mismos dragones, que a causa de la escasez de mujeres y gallinas en el Reino de la Llanura se acordaron enviar una manada de los suyos al monte para vivir en establos y fomentar labores subversivos. Pero eso también fracasó. Toda la oposición se acostumbró a vivir en establos y en la llanura se quedaron sólo los dragones que poco a poco se comieron el resto del pueblo y al mismo Rey de la Llanura con sus magos.

Vladimir Kardaíl

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