EL FRENTE UNIDO JAMÁS SERÁ...

En Mayo 2011 en Rusia, un país que ocupa el lugar 149 por su índice de la corrupción, Putin, el jefe del Gobierno, declaró sobre la fundación del Frente Popular en sostén de la Rusia Unida, partido gobernante.

El Biсéfalo Nacional Juncas se sentía preocupado. El Imperio andaba perfecto: cada fiesta se acompañaba con salvas estrepitosas, el petróleo brotaba en abundancia, muchos tubos lo conducían al extranjero, de otros tubos en la dirección opuesta llegaba leche. Para tener acceso a la leche las masas amaban a su Administración locamente. La tele cantaba himnos y transmitía conciertos en honor del Biсéfalo Juncas y su Partido Unido. Y como se debe, había enemigos internos y externos.
         En cada imperio respetable debe haber una oposición, porque si no, no se transmite la leche. La oposición debería ser decente y no muy loca, pero siempre grita “¡poca leche!”, “¡mala leche!” o que está cortada. Claro que se corta de tanto distribuir, pero no hay derecho. Además existía el problema de rating del Bicéfalo, que nunca coincidía con la votación. En cada imperio normal debe ir creciendo, por lo menos hasta que aparezca algún San Jorge, cuyo nombre no se debe mencionarse antes de dormir. Y la Administración, que era el mismo Partido Unido, se limitaba a constatar que el rating ya se había llegado hasta el borde: la votación en la capital daba el 80 por ciento y la de la provincia daba el 120, el promedio era el 100 por ciento.
         “¿Qué tal nuestra jubentud?” – preguntó Juncas al Jefe de la Administración, que era el mismo Juncas porque era su segunda cabeza.
“Nos quiere como loca”, – respondió el Jefe, que regulaba los periodicos y todo.
“¿Y los jubilados?” – no se contentó Juncas, contemplando la linea de su rating en un oscilógrafo especial.
“Los jubilados chupan la leche y nos agradecen, colega”, – dijo el Jefe bostezando con los ojos cerrados. De su boca escapó una llama.
“¿Y nuestro Partido Unido?” – siguió Juncas pestañeando con sus ojos rojos.
“El Partido Unido de qué vaya, tomando crema, colega”, respondió el Jefe moviendo la cola de ambos en su dirección.
“¿Y la oposición?” – siguió Juncas irritadamente, moviendo la cola en dirección opuesta.
“La oposición está bajo el control, no se preocupe, colega”, – la cola de ambos ya vibraba en alto con un zumbido de bombardero.
“¿Y sin ella? – expresó Juncas su deseo más íntimo, que el Jefe sabía perfectamente y le aburría mucho.
“¿Y sin leche?” – gritó el Jefe con llama y humo.
Juncas no se conformaba con el empate. Se rascó la cresta en la nuca de donde sacó otra idea, más nueva: “Oye, hagamos un frente”, – él pensativamente exalaba un mal aliento con sus narices anchas.
“¿Qué frente, contra quién?” – el Jefe de la Administración le miraba de reojo, intentando evadir el hedor.
“¡Contra los enemigos, idiota! El partido nuestro ya no sirve tanto, todo el mundo sabe que chupa crema. ¿Qué quieres, que venga San Jorge?”
De ese modo fue fundado en el Imperio el Frente Unido en sostén del Partido Unido, a donde entraron el mismo Biсéfalo Nacional Juncas, el Partido Unido del Jefe de la Administración, la Unión de la Juventud, todos los hospicios y muchos artistas y músicos de la televisión...

Vladimir Kardaíl

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