четверг, 22 марта 2012 г.

El pan cotidiano.



Este caso pasó cuando era niño, tenía sobre siete-ocho años.
En aquella época unos padres  enviaban a sus niños a las tiendas para comprar los objetos de primera necesidad, por ejemplo, el pan.
Un día al comprar una barra de pan, yo me encontré a mis amigos en el camino a mi casa. Inicié un juego con mis amigos y el pan cayó en una charca. Por el pan sucio mis padres debían reñirme y yo decidí lavarlo.
En aquel entonces en las calles había grifos de agua, donde cada persona podía hacer provisión de agua, beber, lavarse etc. En uno de esos grifos de agua lavé mi pobre panecillo y lo  llevé a casa.
Aunque aquella tarde tuvimos que cenar sin pan, pues estaba limpio pero inservible para comer, no me castigaron y mis padres mucho tiempo se reían de mi acción.

Григорий Хиревский

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