суббота, 26 ноября 2011 г.

UNA NOCHE CON EL DIABLO

                        
     ¿Sabes una cosa?  Desde hace poco no me gusta Halloween.... es que algo siniestro me ocurrió.
Era sábado... un día como siempre, nada especial. Yo tenía  clases en la universidad hasta las 8 de la tarde. Mi marido se preparaba para ir a la dacha con su madre. La dacha está en las afueras de Moscú y habitualmente  tarda en la ida y vuelta casi 6 horas. Por eso decidimos que  para mi marido era mucho mejor pasar la noche en la dacha y volver al otro día. Mi  marido se fue. Yo estudié todo el día en la universidad.
Después de las clases las chicas de nuestro grupo y yo fuimos al café a tomar algo y celebrar Halloweeen. Nunca me había gustado esa fiesta. Siempre creía que era la fiesta muy extraña y ajena a la cultura  rusa. Pero es que no tenía nada que hacer en casa acepté la propuesta de cenar.
Hacía buen tiempo. Hacía frío pero no había nieve. Unos dos grados bajo cero.
Nosotras lo pasamos bien. Y cuando volví a mi coche noté que la rueda anterior se desinfló. No pasa nada. Simplemente la hinché.
El camino de la universidad a mi casa pasaba a través dela carretera circular de Moscú. Aproximadamente 30 kilómetros. Estábamos  en la noche de Halloween.....
A las 00.00 de la noche cuando volvía a mi casa oí un estallido y sentí el olor de caucho quemado. Decidí aparcar mi coche al borde de la carretera. La aventura apenas empezó.
Yo salí del coche y fui a mirar la rueda delantera que se había hinchado. ¡Y qué sorpresa!!!! Todo estaba bien. La rueda trasera había explotado.
Cada conductor responsable siempre tiene en  su coche una rueda de recambio. Por supuesto yo la tenía. Pero físicamente no podía ni recoger ni cambiar la rueda.
¡Y gracias a Dios! ¡Hay gente buena!! Un hombre que pasaba delante de mi coche se paró y ofreció su ayuda.
Je..... ¡No es todo tan fácil durante la noche de Halloween!
El hombre no pudo cambiar la rueda.... él no podía sacar la rueda. ¡La rueda se pegó a machamartillo! Decidimos pedir algo pesado para batir la rueda en la estación de gasolina cercana.  No puedes imaginarte la cara de vendedor de gasolina. Entra en su tienda una chica casi azul de frío y pregunta si él tiene algo pesado. Tuve que explicarle lo que ocurrió. El vendedor me dio solo una barra de hierro.
A las dos de la noche llamé a mi padre. Fue inútil llamar a mi marido porque si mi marido llegara, yo tendría que esperar 2 ó 3 horas en el coche, es decir, hasta la madrugada.  Nevaba. Dentro de media hora mi padre llegó con una almádana.
Y dos hombres con enorme esfuerzo sacaron esta rueda y la cambiaron.
Había mucha nieve en la autopista y estaba resbaladizo. Iba despacio a casa. Tenía muchas ganas de tomar un baño porque casi me había cubierto de hielo y nieve.
A propósito, volví a casa a las 3 y media. Por la mañana mi marido vino y fuimos al servicio. En el servicio me dijeron que tenía suerte porque había explotado la rueda trasera y no la delantera con una velocidad de casi 120 Km.
Desde entonces  detesto esa fiesta.

 Ksenia Ivanova  

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