суббота, 26 ноября 2011 г.

Mi recuerdo de infancia.


   

  Cuando era peqeña yo comía papilla cada mañana.
     Una vez, como siempre, mi madre cocinó la papilla de avena para mi. Pero yo me neg a  comerla, dije que ella tenía  gusanos. Mi madre no lo creyó y me obligaba comer la papilla.
   Nosotras estuvimos discutiendo unos minutos. Por fin mi madre decidió mirar mi plato con papilla. Se sorprendió cuando vio muchos, muchos gusanos pequeños.
  Aquella mañana mi padre tuvo como desayuno unas patatas con carne y yo tuve la papilla con gusanos.
Inessa

Casa con fantasmas.

Cuando  era  pequeña  tenía  la  vida  muy  divertida   porque  mis  amigos  y  yo   éramos muy unidos, teníamos  muchos  juegos  interesantes  y  nos  gustaban las  aventuras. Un  día  decidimos  ir  a  una  casa  abandonada. Esta  casa  estaba  al lado  del   bosque. En  mi pueblo  había  rumores  que  en esta casa  vivían   demonios.  Nosotros  queríamos  verificar esto.  Nos preparamos  bien: Marat, que era el mayor, dio  unas   instrucciones  y  nos explicó  nuestro  plan. Nos  pusimos   ropa negra   y  gorras. Tenía  un  bate  en  mi  casa  y, por supuesto, decidí tomarlo.  Mi  abuela dijo: “¡Cariño, por favor, tened cuidado!’. Atardecía  y salimos  de casa. Cuando   vinimos   a la   casa  abandonada , no había  gente   en   la  calle  y  sólo  los  lobos   estaban  aullando  en   el  bosque. Una  chica, que  se llamaba Venera, dijo: “ ¿Puede ser mejor no ir?”. Pero  estábamos  seguros. Durante  15  minutos  decidimos   quien    entrababa  primero. Habíamos  echado   a   suerte    y el primero   fue  Marlen. Cuando  entramos  en la casa   sentimos  frío  y Venera  empezó  temblar   de   frío.  Quisimos   encontrar  algo interesante, por   ejemplo un altar  de  demonios o  las pruebas  de la existencia  de   fantasmas. Vimos  una  escalera  y  decidimos  subir    al  segundo  piso , porque  en  todas las  películas  la  verdad  esta’  en el segundo  piso o en el ático. Cuando subimos,  no había  mucha luz  y  estaba  muy sucio.  Para ser honesta,  estaba  un poco preocupada. Y de repente  escuchamos  un  ruido  extraño. Nos  miramos, porque  no  entendimos nada.  Marlen dirigió  la  luz  hacia el  techo  y  nosotros  vimos  unos  ojos  que  volaban  hacia  nosotros. ¡Era  horroroso!  Corrimos rapidísimo  y  sólo  los  talones  brillaban....... Cuando    paramos de correr,   decidimos  nunca   acordarnos de  este  caso.....
Neli

UNA NOCHE CON EL DIABLO

                        
     ¿Sabes una cosa?  Desde hace poco no me gusta Halloween.... es que algo siniestro me ocurrió.
Era sábado... un día como siempre, nada especial. Yo tenía  clases en la universidad hasta las 8 de la tarde. Mi marido se preparaba para ir a la dacha con su madre. La dacha está en las afueras de Moscú y habitualmente  tarda en la ida y vuelta casi 6 horas. Por eso decidimos que  para mi marido era mucho mejor pasar la noche en la dacha y volver al otro día. Mi  marido se fue. Yo estudié todo el día en la universidad.
Después de las clases las chicas de nuestro grupo y yo fuimos al café a tomar algo y celebrar Halloweeen. Nunca me había gustado esa fiesta. Siempre creía que era la fiesta muy extraña y ajena a la cultura  rusa. Pero es que no tenía nada que hacer en casa acepté la propuesta de cenar.
Hacía buen tiempo. Hacía frío pero no había nieve. Unos dos grados bajo cero.
Nosotras lo pasamos bien. Y cuando volví a mi coche noté que la rueda anterior se desinfló. No pasa nada. Simplemente la hinché.
El camino de la universidad a mi casa pasaba a través dela carretera circular de Moscú. Aproximadamente 30 kilómetros. Estábamos  en la noche de Halloween.....
A las 00.00 de la noche cuando volvía a mi casa oí un estallido y sentí el olor de caucho quemado. Decidí aparcar mi coche al borde de la carretera. La aventura apenas empezó.
Yo salí del coche y fui a mirar la rueda delantera que se había hinchado. ¡Y qué sorpresa!!!! Todo estaba bien. La rueda trasera había explotado.
Cada conductor responsable siempre tiene en  su coche una rueda de recambio. Por supuesto yo la tenía. Pero físicamente no podía ni recoger ni cambiar la rueda.
¡Y gracias a Dios! ¡Hay gente buena!! Un hombre que pasaba delante de mi coche se paró y ofreció su ayuda.
Je..... ¡No es todo tan fácil durante la noche de Halloween!
El hombre no pudo cambiar la rueda.... él no podía sacar la rueda. ¡La rueda se pegó a machamartillo! Decidimos pedir algo pesado para batir la rueda en la estación de gasolina cercana.  No puedes imaginarte la cara de vendedor de gasolina. Entra en su tienda una chica casi azul de frío y pregunta si él tiene algo pesado. Tuve que explicarle lo que ocurrió. El vendedor me dio solo una barra de hierro.
A las dos de la noche llamé a mi padre. Fue inútil llamar a mi marido porque si mi marido llegara, yo tendría que esperar 2 ó 3 horas en el coche, es decir, hasta la madrugada.  Nevaba. Dentro de media hora mi padre llegó con una almádana.
Y dos hombres con enorme esfuerzo sacaron esta rueda y la cambiaron.
Había mucha nieve en la autopista y estaba resbaladizo. Iba despacio a casa. Tenía muchas ganas de tomar un baño porque casi me había cubierto de hielo y nieve.
A propósito, volví a casa a las 3 y media. Por la mañana mi marido vino y fuimos al servicio. En el servicio me dijeron que tenía suerte porque había explotado la rueda trasera y no la delantera con una velocidad de casi 120 Km.
Desde entonces  detesto esa fiesta.

 Ksenia Ivanova  

среда, 23 ноября 2011 г.

Medicina y Amor.

Se admite que una profesión buena es la garantía del éxito. Pero no es siempre verdad, en particular cuando se trata del amor.
¿Vosotros recordáis? Hace dos años hubo un invierno muy riguroso con heladas muy fuertes y con una epidemia de gripe. No es sorprendente que un día María se enfermό y decidiό  visitar a un doctor. Cuando fue al policlínico ella estaba muy satisfecha con su doctor. Pero fue solamente la primera impresiόn. Su doctor parecía un chico joven pero muy serio, inteligente y por demás ¡muy simpático! En esa época era  estudiante y hacía su práctica médica en el hospital. En dos minutos   le recetό una medicina a María y ella se fue a casa. Pero después de tres días ella no se sintiό mejor y fue a ver al doctor una vez más. Allí estaba el mismo chico pero esta vez con su profesor que examinó a María atentamente y le dio la medicina correcta.
A pesar de esta confusiόn el resultado fue maravilloso. Ese estudiante desafortunado era un mal médico, ¡pero un buen novio! Después de tres meses los enamorados felices se casaron.

Vorotnikova Tatiana

Historia sobre infancia de Verónica


Cuando yo era pequeña, pasaba todos los veranos con mi prima en la casa
de campo de mi abuela. Una vez vimos la película “Límite vertical” y
después queríamos mucho empezar a practicar escalada. Pero mi abuela
estaba en contra. Entonces encontramos una salida ingeniosa. Cuando la
abuela fue a dormir después de comer, nosotras fuimos al segundo piso,
y comenzamos a salir por la ventana. Como cada escalador debe tener
aseguramiento, tomamos el cable automovilístico de nuestro abuelo y
atamos un extremo a mí y el otro al radiador. Así nos divertimos unos
días hasta que yo accidentalmente caí del muro. Me asusté, grité, el
radiador dio un sonido horrible y yo estaba colgada en el cable así
que mis piernas estaban justo enfrente de la ventana de la habitación
donde dormía mi abuela. Gracias a estos sonidos se despertó y vio
mis piernas colgando en la ventana  y salió a calle con gritos terribles.
Yo entendí que  nada bueno iba a pasar, por eso desabroche el
cable y corrí a esconderme.
Todo terminó no tan mal como yo pensaba. Mi abuela sin duda nos
castigó, nosotras limpiamos la casa  dos días seguidos y luego no pudimos
salir por la ventana. Pero las impresiones fueron suficientes por mucho
tiempo.
Ника Назарова

воскресенье, 20 ноября 2011 г.

El último día de mi infancia.


Cuando tenía 11 años después de la escuela casi siempre iba a casa de mi  mejor amiga  o nosotras íbamos juntas a mi casa. Ella vivía más cerca de escuela que yo. Teníamos que cruzar una calle cuando íbamos a mi casa.

Un día de otoño de 1993 fuimos a mi casa porque mi abuela hizo pasteles (ella cocía pasteles riquísimos). El día era buenisimo, hacía sol, había un tiempo muy agradable, veranillo de San Miguel. Estábamos de buen humor.

Cuando llegamos al cruce de las calles el semáforo estaba de verde. Pero no pudimos cruzar la calle: los tanques pasaron por nuestra calle. Nosotros tuvimos un miedo mortal, no sé cómo describir el sentimiento de terror que yo sentí en aquel momento (como si la guerra llegó a nuestro barrio). Estos carros de combate infundieron terror en dos niñas de 11 años y en otra gente que estaba en la calle. Volvimos a casa de mi amiga. Llamé a mi abuela para decir dónde estaba.

Más tarde nosotras leímos en el sofá, comimos las ciruelas tan grandes como berenjenas y vimos en la tele como los tanques (que nosotras habíamos visto sólo poco tiempo antes) tiraron contra La Casa Blanca Rusa (Casa de Gobierno). Algo cambió  aquel día. Creo que fue el último día de mi infancia.

Anastasia Zavarzina

четверг, 17 ноября 2011 г.

una receta de cocina mexicana


Nada mejor que una receta de cocina mexicana: tacos de pollo, para acercase y disfrutar en casa del auténtico sabor de la cocina mexicana.
Como sabes los tacos son los bocadillos estrella de la cocina mexicana
Ingredientes
Para la masa:
1 ½  tazas de harina de maíz y de 1 ½  tazas de harina de trigo
3 cucharadas de aceite
1/2 cucharadita de sal
Agua tibia cantidad necesaria


tortitas para tacos
500 gr de filetes de pollo
250 gr tomates
2 cebolla blanca
2 limeros
2 pimientos rojos
2 pimientos verdes
1 pizca de orégano (o
comino)
8 hojas de lechuga
1 cucharada de aceite
Sal, pimienta
Dibujo 1

Preparación:
Mezclar todos ingredientos, que llevan en el massa. Dibujo 2

Deja de reposar por unos quince minutos, en un lugar seco. Dibujo 3

Corte la massa en 12 partes ( forma bollito ). Dibujo 4

Estira cada bollito hasta que tengan unos 20 cm. de diámetro aproximadamente, que queden todos más o menos iguales.
Toma una  sartén sin aceite y fríe los tacos durante 1  o 2 minutos. 
Dibujo 5
Toma el pollo cortada en cubos (o tiras), condiméntala con sal y pimienta a gusto, y con el orégano.
Toma una sartén con aceite de oliva, pon la carne a dorar. 
Dibujo 6
Luego corta las cebollas, los dientes de ajo, los tomates,  las hojas de lechuga
y los pimientos rojos y verdes en
cubos (o tiras). 
Dibujo 7
Rellena  los tacos con el pollo frito y fria en cada parte durante 1-2 minutes. Dibujo 8-9
Y despues rellena los tacos con otro ingredientes. 
Dibujo 10

Estruja los limeros, mezcla con 1 cucharada de aceite y  rocia salpicando  los tacos.

 María Goriacheva

суббота, 12 ноября 2011 г.

Una Historia de Natalia.



El verano pasado fui a España. De primero visité Costa Blanca y luego fui a Sevilla. En Costa Blanca pasé diez días en Nerja, una pequeña cuidad cerca de Málaga. Me gustó mucho tomar el sol en la playa. El mar no estaba tranquilo, pero hacía buen tiempo y mucho sol.
Un día decidí ir de excursiones para ver nuevos lugares y recibir nuevas impresiones. Había una agencia de viajes en el centro de Nerja. Visité la agencia y no me interesaron mucho las excursiones porque había ido a Córdoba y Granada y había visto otros sitios. Pero encontré una excursión que me pareció muy interesante. El Ritmo de Caballo en Torremolinos me pareció muy, muy atractivo. Había escuchado mucho de los caballos de Andalucía, pero no había tenido la suerte de verlos.
La empleada en la agencia fue muy agradable y me dijo que había  billetes por  día siguiente. Me puse contenta, pero en ese momento no llevaba dinero o tarjeta para reservarlos. Le dije que iba a venir otra vez por la tarde con mi tarjeta.
Por la tarde fui a la agencia  otra vez. Empecé a hablar en español para practicarlo. La misma empleada me preguntó mi nombre. La palabra "nombre" en español esta un poco parecida a la palabra "number" (número) en inglés. Respondí: "No tengo  nombre" - pensando que la empleada me había preguntado el número de mi reserva. La mujer no se sorprendió. "¿Y el apellido?". Entendí mi error y ese me divirtió. Pero estuve seria. “Sí, por cierto: - dije, y le di mi nombre y mi apellido.

El espectáculo con los caballos fue maravilloso. Me encantó. Los caballos hicieron trucos diferentes y  algunos fueron muy difíciles. Un joven caballo no quiso hacer mucho pero los otros le enseñaron como conducirse en la arena. La música fue muy famosa y ese espectáculo me pareció uno de los mejores momentos de mis vacaciones.
Natalia VOZIYANOVA

Una historia muy curiosa.


Cuando estudiaba en la escuela, iba a nadar a la piscina con mi amiga. Después del entrenamiento nos secábamos el pelo, nos vestíamos y bajábamos a donde estaban nuestras mamás, que nos esperaban en el hall común.
Una vez, decidimos hacernos unos peinados a la moda una a otra. Teníamos unos cepillos  iguales redondos, y decidimos rizarnos el flequillo. Cinco minutos más tarde nosotras comprendimos que no podíamos quitarnos los cepillos   del flequillo una a otra. Como no salíamos del guardarropa, nuestras mamás decidieron que algo nos pasaba.
La mamá de mi amiga irrumpió en el guardarropa y vio a dos niñas quienes  parecían unicornios. Luego nos sacaron al hall común.
Mi mamá decidió cortar primero el cepillo, para quitarlo del pelo. Mi amiga comenzó a sollozar, porque su mamá cortaba su cepillo, luego mi mamá cortó mi flequillo. Después  de este caso no usé durante mucho tiempo los cepillos redondos.



Mariya Goryacheva.

пятница, 11 ноября 2011 г.

VIDEOCLIP: Pedro Navaja, Rubén Blades y Willie Colón

VIDEOCLIP: Pedro Navaja, Rubén Blades y Willie Colón
Por la esquina del viejo barrio lo vi pasar
con el tumba'o que tienen los guapos al caminar,
las manos siempre en los bolsillos de su gabán
pa' que no sepan en cual de ellas lleva el puñal.
Usa sombrero de ala ancha de medio la'o
y zapatillas por si hay problemas salir vola'o,
lentes oscuros pa' que no sepan que está mirando
y un diente de oro que cuando ríe se ve brillando.

Como a tres cuadras de aquella esquina una mujer
va recorriendo la acera entera por quinta vez
y en un zaguán entra y se da un trago para olvidar
que el día está flojo y no hay clientes pa' trabajar.

Un carro pasa muy despacito por la avenida,
no tiene marcas pero to's saben que es policía.
Pedro Navaja, las manos siempre dentro del gabán
mira y sonríe y el diente de oro vuelve a brillar.

Mientras camina pasa la vista de esquina a esquina,
no se ve un alma, está desierta to'a la avenida,
no se ve a nadie y esa mujer sale del zaguán
y Pedro Navaja aprieta un puño dentro el gabán.

Mira pa' un lado, mira pa'l otro y no ve a nadie
y a la carrera pero sin ruido cruza la calle
y mientras tanto en la otra acera va la mujer
refunfuñando pues no hizo pesos con qué comer.

Mientras camina del viejo abrigo saca un revolver, esa mujer,
y va a guardarlo en su cartera pa' que no estorbe,
un 38 Smith and Wilson del especial
que carga encima pa' que la libre de todo mal.

Y Pedro Navaja puñal en mano le fue pa' encima,
el diente de oro iba alumbrando toda la avenida,
mientras reía el puñal hundía sin compasión
cuando de pronto sonó un disparo como un cañón. PPPPPPUUUUU MMMMMM

Y Pedro Navaja cayó en la acera mientras veía a esa mujer
que revolver en mano y de muerte herida a él le decía:
"Yo que pensaba hoy no es mi día, estoy sal'á,
pero Pedro Navaja, tú estás peor, no estás en n'á'".

Y creanme gente que aunque hubo ruido nadie salió,
no hubo curiosos, no hubo preguntas, nadie lloró,
sólo un borracho con los dos cuerpos se tropezó,
cogió el revolver, el puñal, dos pesos y se marchó.

Y tropezando, se fue cantando desafinao
el coro que aquí les traje, y mira el mensaje de mi canción:
la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ay Dios,
Pedro Navaja matón de esquina,
quien a hierro mata a hierro termina...

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida ay Dios.
Maleante pescador, el anzuelo que tiraste,
en vez de una sardina un tiburón enganchaste.
La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida ay Dios.
ocho millones de historias tiene la ciudad de Nueva York.

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida ay Dios.
Como decía mi abuelita:
El que rie ultimo se ríe mejor.
La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida ay Dios.
Cuando lo manda el destino no lo cambia ni el más bravo,
si naciste pa' martillo del cielo te caen los clavos.
La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida ay Dios.
 

La creación literaria de la joven diáspora postsoviética en Cuba - Artículos - Cultura - Cuba Encuentro

La creación literaria de la joven diáspora postsoviética en Cuba - Artículos - Cultura - Cuba Encuentro
Un texto donde aparezco como "joven" escritora ruso-cubana.

среда, 9 ноября 2011 г.

ENTRE DOS CULTURAS

 

De madre rusa y padre cubano, soy una ¨polovina¨, como nos suelen llamar en Cuba, «aguatibia». Viví los primeros 20 años de mi vida en la isla, y casi la misma cantidad de tiempo llevo viviendo en Rusia. Pero los primeros recuerdos que guardo de mi infancia son de Cuba, del mar. En la playa de Mayanima viví casi un año. Era un barrio muy tranquilo, bastante lejos del centro de la ciudad, y allí vivían algunas familias acomodadas en casitas como las de la canción de Víctor Jara, muy popular en Cuba en esa época, «Las casitas del Barrio Alto». Recuerdo que había cientos de cangrejos, yo les tenía miedo, me parecían muy extraños, seres de otro mundo. Por las tardes salían a pasear y a buscar alimento, así que la arena parecía desplazarse junto a ellos. A esa hora la playa se convertía en la playa de los cangrejos. Después dejó de serlo, creo que se los comieron, la gente los cazaba por las noches con linternas y los metía en sacos, o los pobres se fueron a otra playa, con menos gente. Había un cangrejo que era fumador, pues se robaba las colillas de mi padre y se las llevaba a su cueva, mi padre decía que se alimentaba de ellos, debió haber terminado mal, y también una mariposa borracha que se posaba en su vaso de cerveza y se bebía los restos. Era una mariposa nocturna enorme, negra, de esas que miden más de 10 centímetros, y me parecía completamente natural que se bebiera hasta un vaso entero. En realidad era mi padre el que se bebía el vaso, pero le gustaba gastar bromas, y yo me las creía).
Mis padres tenían muchos amigos, en casa casi siempre había visitas. A mí no me gustaba mucho que viniera tanta gente, pues tenía que responder a las preguntas tontas de las personas mayores. Toda mi vida me ha resultado muy difícil responder a preguntas tontas. La mayoría de la gente hace preguntas porque no sabe cómo hablar con un niño. La pregunta más tonta era la de mi nacionalidad: ¿Tú eres rusa o cubana? Como si eso dependiera de mí. Como si de eso dependiera algo. Si digo que soy rusa o que soy cubana, eso no cambia nada dentro de mí. Son solamente palabras. Normalmente la gente pregunta estas cosas como si la respuesta fuera evidente. Es como cuando te preguntan a quién quieres más, a tu mamá o a tu papá. La única respuesta correcta sería «A los dos». Igual si me preguntaran por la nacionalidad, no sabría por cuál decidirme, más cuando se trata de dos culturas tan diferentes. ¿Qué prefiero, la literatura rusa del siglo 19 o los carnavales de la provincia Santiago, en los pueblos pequeños de Oriente de la isla, donde todo el mundo sale a bailar a las calles? Son fenómenos culturales incomparables, y yo me quedo con los dos, porque los dos me gustan.
Elegir entre Rusia y Cuba sería como elegir entre mi padre y mi madre, entre mi padre cubano y mi madre rusa. Escoger a uno sería traicionar al otro, por eso prefiero decir que soy las dos cosas a la vez. Soy mitad rusa y mitad cubana, como aquellos animales míticos que eran hombre y animal a la vez, soy “polovina”, soy “mitad”, mitad persona y mitad animal. Claro que me gustaría ser la mitad de un animal más o menos simpático, un perro o un caballo, por ejemplo, o de un león o una leona, y no ser un Minotauro, por ejemplo…
En Mayanima vivimos “prestados” en casa de un colega de mi padre hasta que cumplí los cuatro años. Cómo mi padre era de Oriente, no teníamos dónde vivir, a pesar de que él había empezado a trabajar en el Instituto de Ciencias médicas «Victoria de Girón». Mi madre no trabajaba al principio, la recuerdo lavando a mano en un lavadero, y me recuerdo a mí misma metida en un cubo de agua. Cabía completa en un cubo no muy grande, así que debía estar bien pequeña.
Por las tardes bajaba el calor y paseábamos por nuestro barrio, situado bastante cerca del mar. A veces mi padre no estaba con nosotras, tenía que trabajar mucho y su trabajo quedaba bastante lejos. Además, había muchísimos problemas con el transporte, o podría decirse que no existía prácticamente ningún transporte público. Cuando paseábamos mi madre y yo, la gente nos miraba con mucha curiosidad y hacía comentarios en voz alta, como mi madre no hablaba todavía español, podían decir lo que quisiera. Pero yo sí que los entendía. Los niños que vivían allí me gritaban casi siempre “la rusita”, “allí va la rusita”, aunque físicamente de rusa no tengo nada, soy morena de ojos oscuros y pelo negro. A mí me molestaba mucho que me llamaran así, por eso se me ocurrió la siguiente respuesta: “Yo no soy ninguna rusita. ¡Me llamo Verónica Pérez Cubana!” En realidad me llamo Verónica Pérez Kónina y mi segundo apellido, “Kónina”, lo transforme en nacionalidad. Era curioso que precisamente se tratara de mi apellido ruso, el apellido de mi madre.
Y desde esa época me persigue ese sentimiento de patriotismo multiplicado por dos. Si alguien en mi presencia critica a Cuba, me siento aludida y salto a defenderla de inmediato. En Moscú yo trabajo como profesora de español, y cuando una alumna me dijo que en Cuba no existía cine, que los cubanos no eran capaces de hacer películas porque se pasaban el tiempo bailando, me sentí muy ofendida.¡Y la película «Fresa y chocolate» de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, que incluso fue nominada al Oscar como película extranjera! ¡Y todos los documentales que se hacen actualmente en el ISA, Instituto Superior de Arte, y la Escuela Nacional de Cine de San Antonio de los Baños, fundada por Gabriel García Márquez! El cine cubano no se conoce en Rusia, es verdad, pero esa chica acababa de llegar de Cuba…
También me resultó muy chocante el comentario de una colega, profesora de español, cubana. Cuando le conté que estaba buscando información sobre la huella que había dejado la cultura rusa en la cultura cubana, me dijo que los rusos no habían dejado nada en Cuba, y si habían dejado algo, nada bueno sería. Esta vez me tocó ofenderme por los rusos. En 30 años de relaciones tan estrechas que hubo entre los dos países, no es posible que no haya surgido aun fusión, una penetración mutua de culturas. Por sólo mencionar el ejemplo más evidente, el ballet cubano, que antes de la revolución era muy poco representativo, y ahora está entre los mejores de América y del mundo.

понедельник, 7 ноября 2011 г.

Mi recuerdo de la infancia.


Cuando era pequeña, me caían los chicos mejor que las chicas. Pues en aquella época vivíamos con mi familia en la casa de mi abuelita situada en un pueblo pequeño. Nosotros  ya nos habíamos trasladado de la ciudad de mi nacimiento porque mis padres decidieron a vivir en el sur, donde el clima era templado. Entonces conocí a Sasha, mi mejor amigo de aquellos días, el primer día fuí a la nueva escuela. Estudiábamos en la misma clase, pero era un año mayor que yo. Tenía una hermana gemela. Me cayó mal su hermana, pero sentí algo especial por Sasha, aunque no era hermoso y además  flaco, pero me pareció una persona  interesantísima. Como no teníamos teléfonos en los 90's, venía montado en la bicicleta a la puerta de mi casa cada tarde, me llamaba y salíamos al bosque cercano o a la campiña enfrente de mi casa. Allí jugábamos con otros chicos los juegos diferentes, a menudo unos de nuestras imaginación. Sobre todo me gustaban las bromas de Sasha, tenía un extraordinario sentido del humor. Y aunque no era muy inteligente, era  solidario y ayudaba a mi hermano menor siempre que lo necesitaba. Los veranos eran aun más  alegres. Qué pena que 2 años después tuvimos que irnos de ese pueblo de mi infancia a una ciudad cercana, pero nunca nos vimos después, exepto  una vez, cuando solo intercambiamos unas dos palabras, nada importante...

Kristina Lotkova

воскресенье, 6 ноября 2011 г.

La muerte chiquita.

Letra de La Muerte Chiquita :
Dame la muerte chiquita
Dame la muerte pequeña
Y así tal vez en tus brazos
Alcanzaré gracia plena
Su esencia de alta marea
Sus besos de tamarindo
Sus pestañas dos palmeras a cuyo vaivén me rindo
Dicen que usted trae las
Y por dentro está toda herida
Dame la muerte chiquita
Antes del último sueño
Una cosa a Dios yo pido
Un segundo ser su dueño
La venganza es cosa dulce
Y este machete que tengo
Es por si alguien le hizo daño
Que yo por usted me muero
Dicen que usted trae las sombras
Y por dentro está toda herida
Por una noche en su lecho
Soy capaz de dar la vida.

Una historia de película.

Cuando era pequeña no sabía pronunciar la letra «R». Esto no me molestaba hasta el momento cuando ocurrió una historia. Tenía cinco años. Una vez  oí que mi papá  dijo a mi mamá que mi abuela había caído enferma. Al día siguiente decidí visitar a la abuela. No sabía la dirección, solo sabía el nombre de la estación de metro, donde vivía mi abuela. Y también sabía como ir del metro hasta su casa. Pero antes nunca había ido en el metro sola, sin mis padres. Después de pasar algunas paradas  hice el transbordo a otra línea del metro. Pero no sabía leer y no podía comprender el esquema del metro, que colgaba en la pared del coche. El conductor declaraba las estaciones, pero todos ellas me parecían desconocidas. Me di cuenta de que me perdí. Salí del metro. Alrededor todo era desconocido: las calles, las casas. No sabía que hacer y eché a llorar. Alrededor de mí se reunió mucha gente. Me  preguntaron por qué lloraba. Les expliqué que iba a casa de mi abuela y me perdí. Una mujer me  preguntó donde vivía mi abuela.«Cerca de la estación de metro “Kievskaya” - le dije. Quería decir "Kirovskaya", pero no sabía pronunciar “R”.  “Pero la estación "Kievskaya"  está lejos de aquí. Voy a acompañarte hasta allá» me  dijo la mujer. Pero  comencé a llorar más fuerte y ha repetí que mi abuela vive en la estación “Kievskaya" no “Kievskaya”. Nadie me comprendía. Sólo un hombre  adivinó que yo no podía decir "Kirovskaya". Nos se acercó el miliciano y le explicaron lo que había pasado. Él me llevó a la estación  "Kirovskaya" Y al salir del metro  enseguida reconocí la casa de mi abuela. Muchos años después vi una película en que había la misma situación. Un médico logopeda, que no sabía pronunciar la letra «R» trataba de explicar donde está su policlínica. En ese momento me  recordé de lo que me había pasado. 

Natalia.

суббота, 5 ноября 2011 г.

Boda negra.


Oye la historia que contome un día
el viejo enterrador de la comarca
era un amante que por suerte impía
su dulce bien le arrebato la parca
Todas las noches iba al cementerio
a visitar la tumba de su hermosa
la gente murmuraba con misterio
es un muerto escapado de la fosa
En una horrenda noche hizo pedazos
el mármol de la tumba abandonada
cavó la tierra y se llevó en sus brazos
el rígido esqueleto de su amada
Y allá en la triste habitación sombría
de un cirio fúnebre a la llama incierta
sentó a su lado la osamenta fría
y celebró sus bodas con la muerta
Ató con cintas los desnudos huesos
el yerto cráneo coronó de flores
la horrible boca la cubrió de besos
y le contó sonriendo sus amores.

пятница, 4 ноября 2011 г.

La muerte casamentera.


La muerte, que es mexicana
(aclaro para quien no lo sepa)
Díjose una buena mañana:
“¡No quiero seguir soltera!
Me casaré de buena gana,
Soy una mujer casamentera!”

“¿Quién podría ser mi pareja?”
Realmente estaba un poco vieja...
¿Dónde encontrar caballero
Que sea fiel, atento y sincero?
Un verdadero charro mexicano
Que cante “las mañanitas” y prepare “Mole poblano”?

En el muro de Facebook preguntó
A sus amigas del mundo entero
Para no perder en vano el tiempo
Y una chica rusa le contestó
Que el Cervantes de Moscú
Sería el lugar certero.

Tres profesores mexicanos,
Galantes y dicharacheros
Músicos inigualables
Y auténticos cocineros
Ya la andaban esperando
Con un delicioso “pan de muertos”.

Con la Parca bailando rumba
Por el Viejo Arbat los vieron.
Manuel tocaba la guitarra,
Óscar y Juan Cristóbal cantaban una ranchera
Y dicen los estudiantes
Que nunca los tres de esa fiesta volvieron.


Verónica


четверг, 3 ноября 2011 г.

Pan de muerto de Manuel Ramos.

A Moscú vino la Flaca un día
con ganas de abrir panadería,
pan de muerto y pastelería
era lo que ahí se vendería.
¿Qué hacer?, la Catrina decía,
y es que panadero no tenía;
miles de rublitos por un día
a voces gritando ya ofrecía.
A Manuel todos le mandaron
con su pan de muerto de ocasión
y los mexicanos pensaron:
“encontramos nuestra salvación”.
Pero a pan de muerto no sabía,
duro como piedra parecía,
ahora la Flaca reir no podía
más chimuela quedó todavía.
A Manuel ya lo enterraron
en el mero centro del panteón
y a los chilangos les mostraron
para que les sirva de lección.

De Hilda Guzmán Montelongo

LA CATRINA EN MIGRACIÓN


El mero Día de Muertos
de ese año de percances
a causa de un mal momento
cayó la Calaca en trance.

Del Kremlin y de todo eso
había escuchado en grande
fue tanto deseo el verlo
que no dudó ni un instante.

Sin solicitar consejo,
sin boleto ni equipaje,
volando a Sheremetievo
vino a ver al paisanaje.
La gente del aeropuerto,
con la Flaca muy cobarde,
dejó libre por supuesto
el camino a la Elegante.

La Catrina enviando besos
y bailando muy cimbreante,
sonaba feliz sus huesos
alegrándose del viaje.

En Migración con recelo
la arrestaron esa tarde,
no tenía ningún sello,
no encontraron atenuantes.

Los policías muy tiesos
exigían pagar el peaje.
“A pagar me comprometo”,
dijo con voz retumbante,
“me los llevo bajo el suelo,
pero no será de balde,
pa que cuiden mis terrenos
y disfruten mi hospedaje”.

Hilda Guzmán Montelongo


La calaverita bloggera

En una tarde cualquiera una calaca
Se encontró con un blog de esta era,
“Huesos sueltos” se llamaba y Verónica
Firmaba. Estudiantes publicaban las
Historias remendadas. Una tibia por aquí,
Un falange metacarpo, un cráneo y un
Peroné con el coxis enlazado.
La catrina muy divina les llegó pa modelar
Pues quería de las historias, algunas
Recomendar. No se apure madrecita que la
Vamos a aceptar, si la Vero lo permite ya
Podemos empezar.
En clavículas cargadas se la llevaron atada
Con el llanto en las cuencas, lagrimas de
Cristal manaba. Así todo sucedió en la red
De la hojarasca que de otoño Márquez
Pasó a sepulcro funesto.

Juan Cristóbal

¡Feliz día de muertos!

среда, 2 ноября 2011 г.

Una historia muy divertida.

Yo voy a contaros una historia muy divertida . No sobre mi, pero sobre mi amiga.
Mi amiga Mariam no es de Moscú, es de otra ciudad, como muchos de sus compañeros de clase. Y por eso en vacaciones van a ver a sus familias a las otras ciudades. Normalmente para este viaje  utilizaban el tren. Algún día Mariam decidió acompañar a su amiga. Y ellas llegaron a la estaciόn. La salida del tren tenía que ser a las 19.00. Cuando el tren vino, las chicas entraron juntas al vagón.. Ellas encontraron a su lugar en el vagón. Eran solo las 18.45, tenían 15 minutos para charlar un poco y despedirse. De repente Mariam encontrό a sus conocidos de su escuela en el mismo tren. Se sorprendió muchísimo. Y por supuesto empezaron a recordar las historias divertidas del cole. Y claro que no oyό al encargado del vagόn cuando decía: "Los acompañantes deben salir del tren, por favor". Y el tren comenzό a moverse. Podéis imaginaros imaginar como se sentía cuando el tren se fue... ¡con ella dentro! Pero sabéis qué Mariam es una chica un poco loca y no es un alarmista. Y decidió no preocuparse, sino disfrutar. Cuando vino a la ciudad de su amiga comprό un billete de vuelta para el prόximo día. Cuando estaba allí conoció a toda la familia de su amiga, paseó por la ciudad, comió los platos típicos de ese lugar. En general, ese día se lo pasό bien. Después  volvió a Moscú y me contό todo lo que había pasado.


 Diana