суббота, 10 декабря 2011 г.

Por unos pantalones vaqueros.


Yo no creo que un evento puede cambiar la vida. Puedo explicarlo. La gente prefiere cambiar el mundo, porque cambiarlo es más dificil. Por ejemplo, mi marido trabajo con Dima, un chico muy simpático y tiene un sólo problema. Dima pesa 150-160 kg. Dima quiere pesar menos pero él no hace nada que quiere. Desde hace  años Dima ha quierido hacer algo pero no es possible. Mejorar y reformarse es muy difícil aunque de eso dependa la salud.
Puede ser, hay muchos ocasiónes cuando la gente ha sido bienafortunada y ha cambiado sus vidas. (Yo no conozco  nadie personalmante pero eso no significa nada porque hay muchas cosas en el mundo que yo no conoceré nunca).
Yo soy realista y creo que si nosotros queremos los cambios en nuestors vidas tenemos que trabajar mucho. Pero toda la vida es un cambio. Cada día hay cambios. Un torrente de cambios que nosotros no controlamos.
¿Por qué se ha de temer a los cambios? Vivir es cambiar.
Mi historia de cambios es muy cándida. Hace treinta años un chico de buena família tomó una carrera. Él quería ser  marinero. Un carrera muy romántica para un chico de 15 años. Sus parientes están en contra. No, ¡con un padre  académico de química y una madre profesora de musica! La vida era una guerra. Los padres decían de los beneficios de  la education y los demostraban. Pero el chico era  terco. El tiempo pasó y los padres dejaron de combatir. La abuela que se había distraído con esa situación dijo: “Cariño, si fuera tú, me gustaría también ser  marinero. Sólo, ¡qué pena que no podrás llevar vaqueros durante tres años!” Esas palabras cambiaron la vida de ese hombre. La vida sin vaqueros, ¡qué horror!
Ahora ese chico es dueño de fábricas químicas y  millionario. Si su abuela no le hubiera dicho nada, todo habría resultado de otra forma.

 Irina Fomenko

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