суббота, 10 декабря 2011 г.

Una pareja feliz.

Hace muchos años yo estudiaba en un Instituto. Eso fue en el segundo curso, mi amiga y yo recibimos una habitación en la residencia de estudiantes. Las dos éramos de Kazajstán, es posible por eso nos hicimos amigas rápidamente y quisimos vivir juntas. Yo esperaba mi pasaporte de mis padres. Su compañero fue a Moscú y tomó mi pasaporte. El era muy simpático y muy agradable, estaba haciendo el doctorado en la cátedra de mis padres. Para entregarme mi pasaporte él fue a nuestro apartamento. Mi amiga y el compañero de mis padres se conocieron. Mi amiga era muy simpática y agradable, me pienso que ellos se enamoraron enseguida, pero mi amiga durante cuatro años escondía la cabeza debajo de la almohada cuando él entraba a nuestro apartamento. Pero el muchacho era no sólo simpático sino también persistente y continuaba visitándonos. Por fin en el quinto curso tuvo lugar la boda. Yo era la amiga de la novia. Después de derrumbarse  la Unión Soviética cuando no había trabajo y calentaban los pisos con “burjuyki” nos encontramos en Moscú y mi amiga me dijo: “ ¡Si no hubiera sido por tu pasaporte yo no habría estado nunca con tu Amangeldy y en tu Temirtau!”. Ahora mismo ellos viven en Astana, tienen dos hijos y están muy felices. La semana pasada el amigo del novio llegó a Astana (él es gobernador de un distrito – “akim”) y dijo a ellos: “Vamos a llamar a María, nosotros debemos decir que buena  pareja hemos casado”.
Yo pienso: “Si no hubiera sido por mi pasaporte no habrían sido tan felices”.
 María Vinnik

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